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5 razones por las que los robots colaborativos están revolucionando el sector industrial

Los robots colaborativos, también conocidos como cobots, se han establecido como uno de los avances más significativos dentro del ámbito industrial. Son máquinas capaces de resolver un sinfín de tareas en aras de incrementar la productividad de este tipo de empresas. De hecho, aquellas compañías que han invertido en ellos, ya celebran haber optimizado al máximo sus procesos cotidianos para así incrementar su rentabilidad.

Por eso, si tienes alguna fábrica a tu nombre, te animamos fervientemente a que valores estas cinco razones por las que apostar por dicha ingeniería es todo un acierto. 

Eficiencia en las labores más repetitivas

Los robots colaborativos están diseñados para sustituir al equipo humano en una amplia variedad de labores cotidianas dentro del tejido industrial. No obstante, hay que destacar que un cobot o collaborative robot suele orientarse exclusivamente a las tareas repetitivas. Es decir, aquellas que no requieren de un valor añadido por parte del personal de la empresa.

Ante tal realidad, podemos determinar que esta tecnología no está robando puestos de trabajo como lo han hecho otras revoluciones industriales a lo largo de la historia. El papel de los operarios sigue siendo relevante. Sin embargo, lo que sí hacen es reducir el esfuerzo de los profesionales de la fábrica para acelerar al máximo la productividad. De hecho, son máquinas capaces de trabajar incluso por la noche, cumpliendo con funciones básicas que, de otro modo, deberían hacerse de forma manual. 

Facilidad en la programación

Otra de las propiedades que han hecho de los cobots unos recursos de alta demanda es el hecho de ser muy fáciles de programar. Esto atiende, en primer término, a la instalación del hardware en sí. Un procedimiento que debe ponerse en manos de especialistas, pero que se resuelve con una agilidad sorprendente para dejar los robots colaborativos plenamente operativos con rapidez.

Una vez que está listo para su uso, el operario se encuentra con una interfaz muy intuitiva que puede manejar con una soltura abrumadora. Por lo que puede programar con total sencillez todas las labores que va a asumir la máquina de manera automatizada. No hace falta ser un experto en tecnología o informática: el panel es manejable para cualquier tipo de usuario. 

Más allá de la ergonomía del ser humano

Las limitaciones del cuerpo humano siempre han sido un problema dentro del ámbito industrial. A fin de cuentas, los espacios pequeños o las tareas que requieren forzar la postura muchas veces hacen que los trabajadores asuman riesgos innecesarios. No obstante, las máquinas tienen diseños flexibles para asumir dichos cometidos.

Esto permite que la fábrica en sí alcance nuevos estándares de rendimiento y resuelva sus funciones rutinarias sin percances de por medio. Es decir, lo que un profesional no puede hacer a causa de los límites de su cuerpo, un robot diseñado por las grandes mentes de la ingeniería lo hará con una solvencia abrumadora. 

Reducción de riesgos en el espacio de trabajo

A coalición de lo anterior, queremos señalar que los cobots repercuten de manera directa en los estándares de seguridad de la fábrica. Al evitar que los operarios asuman tareas en las que deben forzar la postura, se mejora la prevención de lesiones. Todo un motivo de celebración tanto para los empleados como para la empresa en cuestión.

De igual modo, hay que comentar que los robots colaborativos también cumplen con los más estrictos protocolos de seguridad en su propia fabricación. Tras una primera puesta a punto, los modelos más modernos pueden trabajar sin la necesidad de supervisiones extra, lo cual garantiza que la industria en sí funcione perfectamente y sin errores en el proceso. 

Una inversión muy fácil de recuperar

Todo lo que hemos comentado hasta el momento, nos lleva a una única conclusión y que nos sirve de razón final: el incremento de la rentabilidad corporativa. Tal es el aumento de la productividad, la seguridad y la eficiencia que la facturación no tarda en dispararse.

Así que, a pesar de tener que hacer una inversión inicial, lo gastado se recupera con una rapidez abrumadora para otorgar al empresario unos beneficios económicos sustanciales. 

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